En la cuenta atrás. La urgente necesidad de conversión

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El año pasado justamente por estas fechas expusimos el artículo «2018: principio del fin». Hoy volvemos a insistir en esa misma idea de la necesidad de conversión cada vez más apremiante.

No es una cuestión de ponerse apocalíptico, pero lo cierto es que caminamos en dirección adonde apuntan esos escritos. Y ben haríamos en tomar conciencia de ello, la idea que allí hablábamos , y que renovamos aquí dada la urgente necesidad de tomar conciencia de ello, para como se nos avisa en las Escrituras: no sea que venga de improviso el ladrón y nos asalte la casa. Nosotros, aunque se nos tilde de catastrofistas o de ver fantasmas donde no los hay, no estamos dispuestos a permanecer callado, cual perros mudos.

Desde aquí alzamos la voz para pone en guardia de lo que se nos viene encima y, como entonces, decir a quien nos quiera oír (leer): «se acera el fin del los tiempos, convertiros y creed en el evangelio».

Lo cierto es que todos los indicadores de la consumación de los hechos de que se anunciaban en esos textos que había de acaecer, parecen precipitarse en nuestros días como nunca antes en la historia de la humanidad. Vean cómo se están cumpliendo los signos de los tiempos: Aquí, aquí y aquí.

 Urgen la conversión, el estar en vela y la adoración del Santísimo. Que nadie se engañe.

 Concluimos con las palabras finales de aquel artículo que citamos al principio:

«Y es que Dios avisa, como siempre ha hecho, para que la humanidad se corrija y cambie y no sobrevenga un desenlace doloroso. Así sucedió con el envío del profeta Jonás de a Nínive, que profetizó advirtiendo que si no se convertían y hacía penitencia por sus pecados, la ciudad quedaría arrasada; el aviso profético del mensaje de tuvo el efecto que buscaba, y la ciudad no fue destruida.»

Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!” (Mc 13,37).