Medjugorje

Y si resultara que las apariciones de Medjugorje fueran ciertas…  ¿Qué supondría? ¿Qué cambiaría en el mundo y en su vida particular? La respuesta a esta pregunta la dejamos abierta; lo que nos proponemos en este artículo es poner el acento en la primera parte: en la certeza de Medjugorje.

En Medjugorje ocurren fenómenos extraordinarios. Todo el mundo que ha ido por allí puede contar -como en ninguna otra parte- algún hecho singular que le haya acontecido o llamado la atención. Estos son algunos:

 

El fenómeno del sacramento de la penitencia.

La adoración (continúa y especialmente la de la noche en la explanada).

Los milagros.

Las manifestaciones de posesos.

Las conversiones.

Los éxtasis.

La experiencia personalísima de notar la presencia y cercanía de Dios.

 

Medjugorje soporta notablemente la prueba de los frutos:»por los frutos los conoceréis» (palabra de Cristo)

Miles de personas rezan, ayunan, se convierten y se confiesan y comulgan.

Dos millones y medio de personas peregrinan todos los años.

Seguramente Medjugorje es el sitio del mundo donde más gente se confiesa y donde se producen extraordinarios frutos espirituales.

Mucha gente se encuentra con Cristo, convirtiéndose en puerta a través de la cual entra en la Iglesia.

Otra mucha, va allí buscando paz y la encuentra.  Pues Medjugorje es un lugar de paz, apoyado por una gracia especial. Es como entrar en otro espacio vital; la atmosfera que allí se respira…

 La espiritualidad, los mensajes y cuanto allí sucede… se ajustan a la verdad y a la doctrina de la fe cristiano-católica. Es una espiritualidad fundamentada en los sacramentos, la Eucaristía, la confesión, y la oración, el ayuno y la lectura de la Biblia.

En los días 2 de mes, mientras Mirjana recibe el Mensaje, no es extraño oír gritar entre la multitud a algún poseído. Se pueden apreciar con claridad la conmoción y los gritos. También y de manera frecuente, a diario, en la adoración nocturna del Santísimo, y en otras celebraciones (damos fe de ello, pues hemos presenciado varías).

Quien haya asistido a uno de estos fenómenos se percata de que no son impostados, sino una manifestación brutal de una fuerza perversa. Los gritos son evidentemente satánicos y agresivos, gritos espeluznantes, grotescos, e incluso pareciera que esta persona poseída dijera oraciones satánicas en lenguas antiguas, mientras retuercen su cuerpo tenso, crispado, y vuelven los ojos, mostrándolos blancos, etc. (damos fe de ello, porque los hemos vivido in situ).

La gente sale de Medjugorje reforzada en su fe. No conocemos a nadie que haya retornado a su lugar de origen decepcionada y hablando negativamente de su experiencia en Medjugorje; todo lo contrario.

La inspiración de muchas publicaciones que han ayudado en su fe e incluso provocado la invitación de la conversión de mucha gente, en muchas partes del mundo, que no han viajado a Medjugorje ni podrán hacerlo.

No hay fraude ni estafa: es ejemplar el testimonio de vida de los videntes.

Es un hecho imparable, repleto de grandes y significativos resultados. Son multitud de testimonios positivos sobre Medjugorje. Cualquiera -de primera mano, directa o indirectamente- puede citar algún hecho digno de ser contado.

 

Aquí les dejo el correo de un lector, entusiasta de Medjugorje:

 

«Medjugorje es el lugar más importante de toda la Tierra.
Medjugorje no tiene palabras, recomiendo a TODO el mundo sin excepción que vaya cuanto antes, da igual si eres feliz o te quieres suicidar, si eres una persona sana o estás metido en la droga, si crees y eres creyente como si eres ateo y odias a la Iglesia, he visto milagros increíbles de todo tipo allí ante mis ojos. No existe ningún lugar igual en todo el planeta, ni siquiera Tierra Santa.«

 

Si en algo te hemos ayudado con estas reflexiones, se debe a Medjugorje.

Y como dijo la Santísima Virgen en unos de sus muchos y continuos mensajes: “Queridos hijos, ustedes no son conscientes de las gracias que viven en este tiempo, en que el Altísimo les da señales para que se abran y se conviertan.»[1]

 

¡Que Dios os bendiga!

 

[1] Mensaje del 25 de julio de 2014.