Sobre la profecía

Las profecías no han sido enunciadas para predecir sino para convertir. 

Hay tiempos como los presentes en que la conversión se hace urgente, imprescindible, y para los que lo están, el permanecer en vela.

“Hay menor peligro en creer lo que con alguna probabilidad nos refieren personas de bien, cosa no reprobada por los doctores, antes que rechazarlo todo con espíritu temerario y de desprecio.”  (San Pedro Canisio)  

Necesitamos más profetas. Si se recuperara el espíritu de profecía sería muy bueno. Un profeta viste normal, porque los del Antiguo Testamento vestían  como todos sus contemporáneos. Pero denuncia las lacras sin paños calientes y provoca conversiones, y por ello mismo provoca rabia, claroEl profeta interpreta lo que pasa desde lo trascendente, lo escatológico. Y esto falta hoy incluso en la Iglesia.”  (Juan M. de Padra).